EL MANUSCRITO DE
PIEDRA
LUIS GARCÍA JAMBRINA
(La
fotografía del autor y los textos de la novela que se muestran en esta entrada,
me han sido amablemente autorizados por el mismo autor para su utilización en
este blog. Gracias Luis)
El
manuscrito de piedra (2008)
es una novela de Luis García Jambrina, (Zamora,
1960), antiguo profesor de Literatura de la que escribe, doctor de Filología
Hispánica por la Universidad de Salamanca y profesor titular de la misma.
El
manuscrito de piedra -primera parte de una tetralogía que va por
su segunda novela, El manuscrito de
nieve-, recibió el Premio
Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2009. Ha sido traducida a
varios idiomas y fue el libro más vendido en la Feria del Libro de Salamanca
cuando se publicó.
Luis
García Jambrina, a través de su protagonista, Fernando de Rojas, -sí,
el autor de (parte) de La Celestina- nos sumerge en un mundo de ficción e
historia del que el lector no puede escapar hasta llegar a la última página. Y
cuando llega, quiere más. A través de una prosa sencilla y amena, y cargada de
referencias literarias, este zamorano nos traslada al siglo XV, al final de la Edad Media y a los primeros albores de un Renacimiento español que ya se intuye
en la mentalidad de aquellos que deseaban reformas sociales, culturales,
políticas y religiosas. García Jambrina conseguirá que el personaje real,
Fernando de Rojas, viva, al igual que nosotros, una intrigante ficción, ya que
este estudiante de Leyes de la Universidad de Salamanca y judío converso,
tendrá que investigar forzosamente el asesinato
de un dominico catedrático de Teología. Esto le conducirá por el laberinto
medieval de una Inquisición
implacable e interesada, al emergente Humanismo,
a las intrigas palaciegas y políticas
del momento, a la situación de los judíos,
conversos y cristianos viejos, todo ello por una Salamanca oculta, mágica, real y legendaria, adornada de una
tradición literaria de la que beben sin cesar las páginas de esta novela.

Luis García Jambrina
Literatura
e historia se conjugan de una forma sencilla y amena, y, cómo no, la figura que
pulula haldeando sigilosamente de un
lado a otro del recorrido de esta novela es Celestina, personaje de la literatura universal que Luis García
Jambrina lo convierte en histórico porque, con seguridad, Celestinas en su
día, habeilas las hubo.
La
Celestina por Pablo Picasso
Sin
ánimo de destrozarles la novela si gustan de leerla, les invito al aperitivo de
estas citas que he extraído de su
mismo corazón.
1497,
América ha sido descubierta hace cinco años. Fernando de Rojas mantiene una
conversación con Fray Antonio de Zamora, monje dominico y herbolario del
convento de San Esteban de Salamanca, sobre una planta exótica recién traída de
América, el tabaco. Observen lo que
se dice de ella y la crítica que se hace a la intolerancia de la Inquisición con respecto a este tema y
a sus bases en general. Hasta el mismo epicentro de este Tribunal religioso se
tambaleaba…:
El herbolario parecía muy contento por
haber encontrado a alguien con quien poder hablar a gusto de sus logros y sus
aficiones.
-¿Y esta de hojas tan grandes? -preguntó Rojas, sorprendido por la forma y
el tamaño de la planta.
-Los indios, al parecer, la llaman
tabaco, y tiene un uso medicinal. Una vez cortadas las hojas, las dejan secar
y, cuando alcanzan su punto, las enrollan bien prietas; luego les prenden fuego
por uno de los lados, mientras, por el opuesto, aspiran el humo. Según me han
dicho, tiene un efecto narcótico y
relajante. Aún no he tenido ocasión de probarla, pero, si es así, pienso
tomarla todos los días, antes de irme a dormir.
-¿Y no teméis que vuestros hermanos os
censuren o incluso os denuncien al Santo Oficio? He oído que en Sevilla la Inquisición ha encarcelado a uno de los
compañeros de Colón, acusado de brujería, por exhalar el humo de unas hojas.
Al parecer, los inquisidores, que son
muy fantasiosos, lo han considerado demoníaco, pues dicen que solo el
Maligno puede hacer que alguien eche humo por la boca. ¿No os parece ridículo?
-Amén de aberrante. Fijaos que aún no
ha llegado aquí y ya la llaman la hierba del demonio, los muy necios. Y es que
de los inquisidores cualquier cosa
se puede esperar. Si lo sabré yo, que soy dominico. Están tan obsesionados con la salud de nuestra alma y la pureza de
nuestra fe que acabarán por prohibirnos hasta dormir la siesta, para que no
tengamos sueños impuros (…)
Si a nosotros nos sorprenden, lo más
probable es que nos quemen en la hoguera,
junto con toda la plantación, un castigo muy apropiado, si bien se mira, pues
moriríamos haciendo justo aquello por lo que nos habrían condenado, aspirar humo.
Pero, hasta que llegue la hora de penar, conviene aprovechar bien el momento.
Estoy seguro -añadió, tras un
suspiro- de que habrá un día en que cualquiera podrá disfrutar libremente de este
pequeño placer.
Que
poco sabía entonces este dominico herbolario que el tabaco sería admitido y tan
hipócritamente denostado por el actual Estado inquisitorial para llenar sus
arcas… La Inquisición ha mejorado en inteligencia: a los fumadores no nos
llevan a la hoguera, prefieren vaciarnos los bolsillos y que nos costeemos por
nosotros mismos nuestro propio sepelio.
Catedral de Salamanca
Fray
Germán pregunta a Fernando de Rojas sobre el Diablo. La respuesta que da este me parece de lo más cercano a la
idea de este concepto:
-Y vos ¿creéis en el Diablo?
-Ni creo ni dejo de creer. A mi
parecer, este no es más que el mal que anida en todos nosotros; solo que
preferimos verlo encarnado en una figura.
Cueva de Salamanca
La leyenda
sobre La cueva de Salamanca según la cual en ella impartía clases el mismo Diablo y sobre la que se
construyó la actual Universidad de Salamanca, también tiene un papel
fundamental en la novela de Luis García Jambrina. En ella se refugiaban los
perseguidos por la justicia y los que buscaban la verdad por otras vías
distintas a las que toleraba la Inquisición. La Edad Media se desmoronaba. El
Infierno no estaba en los subterráneos de la cueva sino en la intolerancia de
la superficie como lo afirma este morador de tan mítico lugar:
-El
mundo de aquí abajo
-continuó-, cuando se le
conoce, es más sencillo que el de la
superficie, ya lo veréis. Dejadme que yo sea vuestro Virgilio en estos
lares. ¿Habéis leído acaso la Commedia de Dante?
-La he leído, sí -respondió tímidamente Rojas.
-Pues os será de gran ayuda en este
sitio. Con esto no pretendo asustaros, ni mucho menos. Se trata solo de una
analogía. En los tiempos que corren, el
infierno está más bien ahí fuera, en los tribunales y las hogueras de la
Inquisición. Aquí abajo estamos los bienaventurados, los perseguidos por causa
de la justicia y los que buscamos la verdad por otras vías, en medio de tanta
mentira y fingimiento. Es el mundo al revés, ¿no os resulta gracioso? -le preguntó a Rojas, con tal vehemencia que
este no tuvo más remedio que asentir-.
Cueva de Salamanca
Reuniones
clandestinas bajo esta cueva, de catedráticos, incipientes humanistas y de todo
aquel que sabe pensar por sí mismo, provocan discursos como el que hace
Fernando de Rojas sobre los judíos
conversos en particular -expulsión
de los judíos en 1492 por los Reyes Católicos-
y sobre la necesidad de la unión de clases para acabar con la intolerancia, en general,
especialmente, inquisitorial:
Hogueras y torturas de la
Inquisición
-Cuando, hace cinco años, expulsaron a
los judíos de Castilla -continuó Rojas
sin inmutarse-, ninguno de vosotros, que
yo sepa, movió un dedo o levantó la voz. Tampoco lo hacéis ahora, cada vez que,
en vuestra misma calle, detienen a un converso por el mero hecho de ser
sospechoso de judaizar. Así que no os extrañe si pronto sois vosotros los que sufrís en el tormento, os consumís en la
cárcel o ardéis en la hoguera, acusados de herejía, apostasía o traición.
Porque, lo queráis o no, todos vamos ahora en el mismo barco. Y si ayer arrojaron por la borda a los judíos
y hoy expulsan por la sentina a los conversos, mañana seréis vosotros, los
descontentos, los que iréis a parar al fondo del mar. Y entonces, oídme
bien, ya no podréis cerrar los ojos ni mirar para otro lado, pues estaréis
muertos y convertidos en cenizas.
Sin ánimo
de hacer política, las cosas no han cambiado mucho desde entonces. El “divide y
vencerás” es la máxima con más éxito de nuestros gobernantes. Esos
“descontentos” de la novela tienen un claro espejo en determinados grupos de
protesta social que han surgido últimamente.
Educación
del Príncipe Don Juan, por Salvador Martínez Cubells
Monarquía, nobleza, Iglesia y pueblo, también
se pasan por el tamiz. ¿Es necesaria la monarquía? No crean que esta es una
pregunta actual, siempre ha existido y siempre se ha llegado a la misma
conclusión: la monarquía solo beneficia a la nobleza y a la Iglesia. Los
cristianos viejos solo son el instrumento para poder mantener a estos
estamentos mediante impuestos abusivos, ahora y antes. En esto, tampoco hay
mucha variación. Don Juan de Castilla y Aragón, hijo de los Reyes Católicos,
también será materia literaria de García Jambrina:
-¿Y qué me decís de vuestras ideas
políticas? -inquirió Rojas-. Parece ser
que os apoyan muchos descontentos con la
monarquía.
-Como podéis imaginar, los judíos y los conversos no son las
únicas víctimas de los Reyes. También las hay entre los llamados cristianos
viejos. Unos porque se han empobrecido o han sufrido algún tipo de abuso;
otros porque han perdido poder y privilegios; y la mayoría porque tienen que pagar unos impuestos cada vez más abusivos.
Solo la Iglesia, una parte de la nobleza y aquellos que han medrado en la
actual situación, entre los que no deja de haber algunos confesos, parecen verdaderamente complacidos con esta
monarquía. Lo importante ahora es que los que no lo están, y aquí incluyo a
la mayor parte de los conversos, quieran hacer causa común con nosotros. Por
eso, es necesario olvidar las diferencias e intentar acentuar las afinidades.
Pero estad seguros de que, tarde o temprano,
vamos a enfrentarnos al poder real.
-¿Por medio de la intriga, la conjura
o el regicidio? -inquirió Rojas sin
poder evitarlo.
-De momento, amigo mío, nuestras únicas armas son las palabras y
las ideas. Por eso, hemos fundado esta Academia, una especie de Universidad
oculta y paralela a la de allá arriba, directa heredera de la que, en su día,
creó Hércules en esta misma cueva.
Plaza mayor de Salamanca con
cúpula clásica
La
conversación termina con una excelente apología
del Renacimiento: reformas y contrarreformas religiosas, monarquía
electiva, preeminencia de los estudios grecolatinos, antropocentrismo frente al
teocentrismo, Humanismo, en definitiva, que Luis García Jambrina conjuga
excelentemente en el siguiente párrafo:
-¿Y cuál es vuestra doctrina? -preguntó Rojas, con verdadera curiosidad.
-Para explicárosla, haría falta mucho
tiempo. Pero, a modo de conclusión, os diré que somos partidarios de una monarquía electiva donde puedan
convivir las diferentes religiones y creencias y donde exista un reparto más
justo de los deberes y los privilegios. Asimismo, queremos reformar la Iglesia, revisar sus dogmas, sus métodos y su
jerarquía. Por último, somos totalmente contrarios a la escolástica y a la
preeminencia de los estudios teológicos; por eso, propugnamos una vuelta a la antigüedad romana y griega y
un programa en el que el hombre sea el
verdadero centro de nuestras enseñanzas. Nada hay, pues, de mágico,
hermético o diabólico en nuestra cueva; todo es aquí muy humano. En una época en que Salamanca y su Universidad se
resisten a salir de la oscuridad, este lugar subterráneo representa, paradójicamente,
la única luz y esperanza posible.
Aquí lo
dejo. De trama profundamente cinematográfica, esta novela nos propone un
sorprendente viaje por esa deliciosa
Salamanca medieval. Les aseguro que participa del suspense, el misterio y
la acción detectivesca, fundamentalmente. Pero ya me conocen, siempre
me quedo con lo filosófico, lo introspectivo, el sentimiento y la crítica. La
seductora acción de esta trama se la dejo a ustedes para que la disfruten.
Reseñas periodísticas de la
novela:
«Una novela que respira y
transpira inteligencia sin hacer alarde de ella. La mejor novela del año.» Tino
Pertierra, La Nueva España
«Resulta difícil, cuando
se va leyendo esta buena novela, no pensar en El nombre de la rosa, de
Umberto Eco, y lo digo para resaltar sus cualidades, ya que el italiano dio un
giro muy inteligente a la novela histórica.»
J.
M. Pozuelo Yvancos, ABC Cultural
«García Jambrina convierte
en éxito un thriller con Fernando de Rojas como personaje.»
Miguel
Ángel Villena, El País
«El manuscrito de
piedra combina a la perfección la estructura clásica de novela detectivesca
con un conocimiento que se percibe real, profundo y reposado del ambiente
salmantino del primer Renacimiento y de la literatura de la época.»
Sergio
Vila-Sanjuán, La Vanguardia
«Un escenario y una época
que sostienen una trama negra al mejor estilo Arthur Conan Doyle.».
Paula
Corroto, Público